la nomenklatura       


Jorge Castañeda, la promesa de siempre
Oscar Huerta



                   Autoproclamado como el primer candidato a la presidencia de México para el periodo de gobierno de 2006 a 2012, Jorge Castañeda y su equipo desplegó en días pasados una campaña amplia (en televisión principalmente) para darse a conocer, presentándose como la opción ciudadana que pretende ser una respuesta ante el desprestigio de los partidos políticos mayores.

                   Sin embargo se enfrenta a un problema ya de entrada, al momento las leyes que regulan la actividad electoral no permiten candidaturas fuera de los partidos. Es decir, técnicamente Castañeda no es un candidato. Pero la constitución es laxa en ese sentido y de acuerdo a interpretaciones, deja abierta la posibilidad a Castañeda para interponer un amparo y poder contender a la presidencia como candidato independiente. Veremos que decide el poder judicial en su momento.
                   Es de llamar la atención que como aspirante formal descalifique las leyes electorales porque no le favorecen en su proyecto original, quizá tenga razón, pero al ser un asunto de interpretación podemos entender que al no compartir el sentido actual hará lo posible por modificar o sacarle la vuelta a la ley.
                   Aunque por supuesto su plan B consiste en ser postulado candidato por uno de los partidos pequeños, Convergencia ha mencionado, lo que sería una relación ventajosa para ambos, él, asegurándose un lugar en la contienda, y el partido conservando el registro en el Instituto Federal Electoral.

                   Pero como candidato o aspirante, no encuentro mucha diferencia a lo que ya hemos visto.

                   Vicente Fox materialmente asaltó la candidatura del PAN para 2000, al arrancar su campaña antes que todos los aspirantes de su partido, al llegar las elecciones internas estaba prácticamente decidida su postulación definitiva, y fue él, Fox, el individuo quién junto con su equipo (Amigos de Fox) obtuvo el reconocimiento de la ciudadanía, por encima de los militantes y la dirigencia del PAN.
                   Sucede algo muy parecido con el PRD y Andrés Manuel López Obrador, si en los comicios para elegir el gobierno del Distrito Federal ganó la elección sin mayores problemas, la popularidad y la honradez que transmite su persona lo ha posicionado como el individuo que más posibilidades tiene para ganar la presidencia de México, por encima del escándalo de vídeos y corrupción que ha enfrentado, Andrés Manuel López Obrador se mantendrá firme en las preferencias. Sería ingenuo y torpe el PRD si llega a postular a un candidato que no sea Andrés Manuel. Porque el PRD sin López Obrador no tiene ninguna posibilidad de ganar la elección.
                   Jorge Castañeda no viene a revolucionar el panorama político, más bien viene a demostrar algo que ya sabíamos: los puestos para competir son menos que los aspirantes, los tecnocratas dirían que "la demanda supera la oferta".

                   Encuentro una interesantísima incógnita: En los cálculos de su equipo, ¿cuál será la fortaleza personal que explotará Castañeda para seducir la intención del elector? No tiene la gracia de Marta Sahagún, no transmite la sencillez de López Obrador, ni el otrora ímpetu de Fox, ni la expresión amable de Madrazo. Jorge Castañeda debe saber que un académico no es el personaje popular entre el televidente, perdón, el elector mexicano. Su equipo de mercadotecnia tiene un verdadero reto en transformar la expresión hosca de Castañeda en algo más cálido.

                   Lo que pudo haber sido una fortaleza indiscutible, es el mismo terreno fangoso que enfrentan los partidos políticos. Hemos visto cómo Vicente Fox ha evitado a toda costa (al punto de desconocer a Korrodi) ofrecer cuentas claras del manejo de recursos de Amigos de Fox, por otro lado el PRI entrampo el curso que llevaba la investigación del flujo de dinero del llamado Pemexgate. De igual manera a últimas fechas el PRD se ha vuelto un turbio origen y destino de recursos en las pasadas elecciones de delegaciones en el D.F.
                   Jorge Castañeda también oculta, perdón de nuevo, protege a sus patrocinadores, es decir, su identidad. No es suficiente que diga que una empresa prestigiosa lleva la contabilidad y la validación de los recursos de su organización.
                   Los recursos económicos es un punto medular que debe vigilarse, más aún cuando las campañas son tan largas, y por consecuencia, muy costosas.

                   Aquí quiero señalar algunos puntos importantes que deberían ser considerados en las reformas electorales que se están cocinando.
1. Opino que el Estado debe aportar la menor cantidad posible de recursos económicos a las campañas de partidos (y en su caso de candidatos).
2. La forma de repartirlos debería ser en función de los militantes afiliados (y comprobables) al partido, en el supuesto que las bases son las que hacen fuerte a la institución política. No comparto el criterio de repartirlos en función de las votaciones, ya que el "voto útil" puede hacer ricos a algunos partidos y no ofrece una lectura cierta de la inclinación ideológica de los votantes.
3. Los recursos de particulares no debería tener límites siempre y cuando se sepa el origen y el destino de estos. Con las experiencias de las bancarrotas de empresas en Estados Unidos (Enron el caso más conocido) y con el caso de las empresas de Carlos Ahumada y socios, es suficiente argumento para exigir que los recursos de particulares sea información con carácter publico. Está sería la real forma de proteger empresas, imaginemos que un accionista mayoritario "dona" recursos sin el consentimiento de sus socios. De esta forma también los gobernantes electos estarían libres de suspicacias: recordemos la extraña necesidad de un nuevo aeropuerto para la Ciudad de México al inicio del sexenio de Fox.
4. Antes de arrancar una campaña, las televisoras, la prensa y la radio deben de publicar las tarifas por transmitir anuncios a partidos. Por un lado se garantizaría la equidad y se eliminarían los privilegios, y por otro lado sería más fácil para el IFE auditar y la opinión publica dar seguimiento al flujo de recursos: explico: se podría detectar si un partido tiene más tiempos en los medios en relación a su presupuesto (en este caso se buscaría de dónde vienen recursos adicionales) o también el subejercicio de recursos (que funcionarios de partidos se queden con dinero destinado a propaganda).
y 5. Castigar en tiempo y forma las desviaciones al código electoral.

                   Jorge Castañeda no enriquecerá la forma de hacer política, ya que está recurriendo a los mismos mecanismos de siempre. Daremos seguimiento a su campaña con la esperanza que su experiencia y solvencia académica traigan propuestas e ideas refrescantes para los diferentes ámbitos del poder ejecutivo del país. De entrada su plataforma ideológica es una incógnita si consideramos que en el pasado simpatizaba con la izquierda y a fechas recientes ha servido al régimen de derecha y conservador.



Oscar Huerta
Director de al margen . net
Guadalajara, México. 1971.

abril
2004